Posicionamiento de Acción Antirrevisionista en el marco del 1° de mayo.




Han pasado ya 140 años desde aquella movilización de Chicago donde los obreros exigían mejores condiciones de vida, estudio y trabajo, cuya respuesta de la burguesía fue la represión, el encarcelamiento, la persecución y el asesinato por parte del Estado burgués para preservar la propiedad privada de los medios de producción, para ser más precisos la policía y un grupo de esquiroles recibieron por parte de la patronal la orden para liquidar el descontento social que aspiraba a reducir la jornada laboral a 8 horas.

Merece la pena reconocerse que en este proceso los grupos anarquistas dirigieron este proceso, y es una autocrítica que debemos ejercer los marxistas-leninistas porque no jugamos un papel determinante para impregnarle un rumbo tanto claro como consecuente, aunque también era natural que el anarquismo marcara la pauta en aquel tiempo y espacio porque el capitalismo apenas estaba siendo emergente en los Estados Unidos, lo cual denotaba una actitud espontánea, aventurerista, desorganizada y descentralizada del movimiento obrero de dicho país en el último quinto del siglo XIX que estaba aún luchando por barrer los vestigios de modos de producción precapitalistas como el comunismo primitivo muy presente en las civilizaciones de los yokuts, miwok, shoshone, chippewa, cree, blackfoot (piesnegros), aparaho y algonquinos; por su parte los iroqueses, huron-wendat, cherokee, creek, natchez, sioux, cheyenne, comanches, apaches, navajos, tlingit, haida, kwakwaka’wakw y cahokia manifestaban marcados rasgos de esclavismo, mientras los colonizadores ingleses impusieron fuertes tendencias de feudalismo, dicha composición multiclasista y donde coexistían diversos modos de producción propició un ambiente en el que de manera semejante como en Rusia y México de los años 1800(‘s) había pequeñoburgueses que al verse arruinados por la división social más marcada entre burguesía y proletariado, se volvían nostálgicos de la época donde anteriormente eran campesinos siervos, artesanos, maestros en los talleres gremiales o labradores que tenían una modesta propiedad como parcelas de tierra y herramientas de trabajo, pero que para el impulso de la revolución industrial en Estados Unidos ya era imposible porque las fuerzas productivas ya desarrolladas reclamaban relaciones de producción que le fueses compatibles para ese entonces, y eso ya no era posible con las comunistas-primitivas, esclavistas ni feudales, pero con las de carácter capitalista sí.

Volviendo al punto del marco del Primero de Mayo seguimos respetando la necesidad de seguir luchando por mejorar las condiciones de vida, estudio, trabajo, salud, vivienda, electrificación, telefonía, internet, gas doméstico, acceso a la cultura, deporte, entretenimiento sano y una existencia libre de adicciones, no solo de alcoholismo, tabaquismo y drogadicción, entre otras reivindicaciones que contrarresten el deterioro físico y moral de las masas como la necesidad de que se respeten las garantías estipuladas el artículo 123 constitucional, lo señalado en la Ley Federal del Trabajo, los artículos 23, 24 y 25 que se señalan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos concernientes al ámbito laboral, por mencionar algunos ejemplos.

En el actual contexto emitimos nuestra solidaridad con el proletariado sin importar lengua, nacionalidad, etnia o color de piel en lo general, en lo particular las luchas históricas de los mineros de Iguala, Taxco, Cananea y los trabajadores de Arcelor-Mittal en Lázaro Cárdenas, Michoacán, los obreros de la Volkswagen, los pilotos de Aeroméxico, la Transportadora Marítima de Baja California, los obreros de las maquiladoras en Matamoros, Tamaulipas, los trabajadores de Coca-Cola y Corona tanto de la Ciudad de México como de Toluca, los distribuidores del Gas del Bienestar, las huelgas en la Ford de Chihuahua, VMW en Puebla, la Nissan en Morelos, Química y Derivados en Jalisco, Central de Malta en Puebla, Productos Pesqueros en Oaxaca, Aceiteras B y G en San Luis Potosí. A nivel internacional respaldamos a los obreros de la industria textil en Bangladesh, los trabajadores de las empresas John Deere y Kellogg’s en Estados Unidos, los obreros de Nike y Adidas en China, los trabajadores de la industria cárnica en la empresa Litera Meat en España, los obreros automotrices de la empresa Iveco en España, los trabajadores de la empresa automotriz Fiat en Serbia, los obreros de Samsung en Corea del Sur, los obreros petroleros de la empresa Total en Francia, los trabajadores de la paquetería de envíos FedEx, los obreros de puertos y ferrocarriles de la empresa Transnet en Sudáfrica sin olvidar los obreros de ambos sectores en Tanzania, los trabajadores de la industria textil en Egipto perteneciente a la empresa Mahalla al-Kibra’s Mirs Spinning and Weaving Complex, los obreros textileros de la empresa Praegear que fabrica indumentarias deportivas en Vietnam, los obreros de Myanmar Economic Holdings Limited y Myanmar Economic Corporation en Myanmar que acaparan varios sectores como la banca, construcción, minería, alimentos, bebidas, agua potable y gas, los trabajadores de PT Aneka Tuna en Indonesia que elaboran conservas de pescado, entre otras que hicieran falta mencionar.

Este pronunciamiento se centra en la clase obrera no porque no sean importantes los demás sectores ni las luchas que asumen, sino porque simple y sencillamente si no se agita, propagandiza, moviliza y radicaliza el movimiento proletario no será posible poner en jaque a la burguesía, junto con su acumulación, reproducción, circulación y valorización del capital, lo cual implica levantar la lucha entre los sectores estratégicos de la economía como el industrial, minero, petrolero, gasero, automotriz, línea blanca, siderúrgico, metalúrgico, constructor, eléctrico, telefonista, alimenticio, y un largo etcétera que si no se paralizan con huelgas, marchas, piquetes, paros, bloqueos y boicots no será posible cambiar la correlación de fuerzas a favor de la lucha obrera contra las organizaciones capitalistas, imperialistas, fascistas y colonialistas.

Aún prolifera un espontaneísmo, dispersión, economicismo y gremialismo en las luchas obreras, lo cual es producto del oportunismo de figuras como Martín Esparza Flores, Secretario General del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas), Francisco Hernández Juárez, Secretario General del STRM (Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana), sin olvidar los nefastos entreguismos y arribismos de figuras como Susana Prieto Terrazas (ex-diputada federal que se aprovechó de la fama que le dió al fungir como asesora legal de los obreros de las maquiladoras de Matamoros) y Napoleón Gómez Urrutia (ex-dirigente charro del Sindicato Minero y actual diputado federal que desvió recursos de dicho gremio), hay más figuras de esta índole, pero estos sujetos son la muestra de que la aristocracia obrera no es un aliado del proletariado, al contrario, es enemigo suyo y esta capa privilegiada de supervisores, ejecutivos y gerentes fueron, son y serán los agentes de la burguesía para desbaratar la lucha legítima del proletariado por sus intereses de clase, y los individuos que mencionamos recibirían halagos de Fidel Velázquez y Alfonso Ochoa Partida si vivieran en la actualidad esta podredumbre del sindicalismo proburgués, propatronal, charrista, corporativista, amarillo o blanco (cuyo adjetivo puede variar dependiendo de la latitud donde uno se ubique).

Ante esta situación, merece también la seria autocrítica que debemos emitirnos como marxistas-engelsistas-leninistas-stalinistas-dimitrovistas-hoxhaístas porque no todo es culpa de la burguesía, los socialdemócratas, reformistas, populistas, izquierdistas y revisionistas, porque no hemos demostrado una capacidad organizativa planificada, centralizada, consecuente, osada, seria, factible y determinante, todo lo contrario, hemos caído en la indisciplina, relajación, pusilanimidad, conformismo, solapamiento, entre otros vicios que son inaceptables y cuestionables para el papel que aspiramos a alcanzar, por ende debemos realizar un ejercicio autocrítico y correctivo, porque de lo contrario, el enemigo de clase y sus secuaces nos liquidarán sin ninguna contemplación.

Por último, pero no menos importante, respaldamos la lucha económica, legal, democrática y progresista de la clase obrera, pero no por eso, pretendemos limitarnos a ello porque el problema debe arrancarse de raíz, por ello es importante forjar una lucha ideológica y política que sea dirigida por un partido marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitrovista-hoxhaísta que resuelva definitivamente todo lo acontecido porque la única forma de alcanzar la felicidad plena (tanto material como espiritual) del género humano es destruyendo el capitalismo, el fascismo, el imperialismo, el neocolonialismo, el socialdemocratismo, el reformismo, el populismo, el izquierdismo, el liberalismo, el conservadurismo, el nazismo, el revisionismo en sus variantes trorskista, maoísta, castroguevarista, jruschovista, sigloveintiunista o latinoamericanista, el panafricanismo, el panarabismo, el orientalismo, entre otras tendencias especifistas que solo cambian al sector I de la burguesía por el sector II de los capitalistas en el poder, donde de manera selectiva se oponen al imperialismo estadounidense, inglés, alemán, francés, italiano, español, israelita,marroquí, australiano, neozelandés, surcoreano y japonés para beneficiar alevosamente al imperialismo ruso, chino, brasileño, indio, árabe, sudafricano, nigeriano, etiope, turco y emiratí, en síntesis: se debe expropiar sin indemnización a la burguesía de todos los medios de producción para que pierdan su condición de propiedad privada y destruir el Estado burgués a través de la revolución proletaria que destruye el capitalismo y en su lugar edifica el socialismo proletario con una propiedad social de los medios de producción y un Estado de dictadura proletaria, que debe ser la transición hacia el comunismo científico para que desapezcan definitivamente las clases sociales, el Estado, con una propiedad colectiva de los medios de producción, de este modo se evita la restauración de la explotación y la opresión, con una sociedad basada en la igualdad plena sin ricos ni pobres.

No importa que nos digan puristas, soñadores, dogmáticos y ortodoxos porque no vamos a renunciar a nuestros principios, y menos por tácticas estériles de unificadores pacifistas, los cuales en realidad son esquiroles que manipulan los procesos de articulación a su conveniencia, más si los dirigen y los demás incurren en un seguidismo pasivo, pero cuando ya no les convenga, diluirán esas coyunturas sin importar que arrastren y arruinen tanto a los luchadores obreros y marxistas-leninistas consecuentes, como a sus rivales burgueses, pequeñoburgueses y aristocráticos que ven a la lucha social como una mercancía que se puede comprar y vender, o como una empresa, cuyo monopolio o propiedad privada no están dispuestos a compartir con otros, por eso, estos elementos deben ser purgados y exterminados para que los trabajadores no sigan a merced de las maniobras de las cámaras patronales-empresariales.

Acción Antirrevisionista, a 1° de mayo del 2026.

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