La revolución mexicana, una revolución democrático-burguesa.
1-Antecedentes
La revolución mexicana de 1910 es un reflejo de que las clases sociales cuando entran en contradicción por sus intereses y perspectivas opuestas tarde o temprano se agudiza la lucha de clases, es decir, mientras la burguesía se enriquece asquerosamente por un lado, el proletariado por el otro se empobrece a niveles cada vez más alarmantes, muestra de ello más de 80% de los trabajadores del campo y la ciudad padecían la precariedad y un porcentaje similar era analfabeta, mientras en el polo opuesto los Terrazas, Creel, Madero, Escandón y Braniff acaparaban tierras, empresas mineras, ferrocarrileras, textileras, azucareras, bienes raíces y haciendas, tan solo las primeras dos familias que se mencionaron poseían en tierras lo equivalente a 7 millones de hectáreas (casi la extensión total territorial equiparable a la de Irlanda) y la inversión extranjera en materia de trenes en el país superaba los mil millones de pesos, los cuales eran controlados principalmente por compañías inglesas, estadounidenses y francesas, donde debe aclararse que el poder de la oligarquía local era insignificante comparada con el acaparamiento de los nacientes imperialistas de Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Alemania al interior del país, estas fueron las consecuencias reales del Porfiriato, no lo que fanfarronean de manera ignorante los liberales y neoliberales actuales (con una visión idílica y nostálgica que conmueve a cualquier vómito reaccionario), lo cual demuestra en realidad que estos dos bandos no le quedan mucho a deber si los comparamos con los conservadores y defensores del capitalismo monopolista de Estado (en Occidente le conocemos a ese modelo como Estado de bienestar, benefactor, asistencialista o por los economistas que le abonaron en sus reglas de operación y además llevan su nombre: Keynes y Kalecki), incluso hasta cometen orgías sexuales y político-ideológicas entre ellos esta bola de mercenarios.
2-Inicio y desarrollo de la Revolución Mexicana.
Una vez estallada la revolución mexicana con Francisco I. Madero (nada de “Don” ni a él ni a ningún otro personaje histórico porque no venimos a satanizar ni idealizar a ningún personaje ni proceso histórico) atrajo a las masas con su consigna “Sufragio efectivo, no reelección”, lo cual aparentemente sonaba y se leía tanto progresista como democrático, pero la realidad está lejos de esos espejismos e ilusionismos baratos que nos vendieron, y afirmamos lo siguiente porque este hacendado rico fue financiado por Estados Unidos, con el afán de que este bloque fuera dominante en su influencia e inversiones dentro de México, para superar el favoritismo de Díaz que cargó mayoritariamente a Francia e Inglaterra, este fue el motivo real por el que se levantó en armas Madero, esta es una de las tantas verdades que se han manipulado desde la retórica oficial, pero iremos por partes, volviendo al punto, el movimiento revolucionario si bien participaron obreros y campesinos, la dirección fue meramente burgués-terrateniente (industriales, banqueros y grandes comerciantes, en general dueños de los medios de producción como las fábricas, las tierras, la maquinaria industrial, las redes de transporte y comunicación, las minas, etc.) en el mayor de los casos y con algunas excepciones pequeñoburguesas (la mal llamada “clasemedia” que engloba a estudiantes, maestros, artistas, intelectuales, microempresarios y burócratas de oficina).
La revolución mexicana no fue una de carácter proletaria, antiimperialista ni anticolonialista, al contrario, fue una revolución democrático-burguesa, porque como ya lo señalamos la dirigieron bandos capitalistas, terratenientes e imperialistas, mientras el proletariado y el campesinado pobre adolecieron de una dirección revolucionaria que planteara un programa de lucha claro, y además fuera capaz tanto de centralizar como canalizar los combates de las masas, en ese sentido, fue todo lo opuesto, porque no había claridad ni una perspectiva consecuente que orientara estos esfuerzos, el reflejo más claro se evidencia en la dispersión de todas las fuerzas que participaron en este proceso histórico, y las pugnas interburguesas e interimperialistas prevalecieron porque el único cambio que hubo fue el sector de la burguesía que gobernaba en el país, del sector I (empresas que fabrican medios de producción, principalmente maquinarias industriales para la exportación) al sector II (compañías que elaboran bienes de consumo para el mercado interno) y viceversa, el ejemplo más claro fue cuando Huerta mata a Madero y Obregón a Carranza.
En 1914 Zapata y Villa toman el poder y al poco tiempo de posar en la silla presidencial se deslindaron de dicha posibilidad de cambiar el rumbo de este proceso histórico y político, dicho purismo costó caro porque cinco años después Jesús Guajardo lo asesinó haciéndole creer al “Caudillo del Sur” que iba a fortalecer el bando convecionalista (en alusión a la Convención de Aguascalientes) y en realidad nunca desertó del bloque constitucionalista y por órdenes de Pablo González Garza (no confundir con Pablo González Casanova, el intelectual sobreviviente de la Masacre de Tlatelolco y fundador del CCH-UNAM) Guajardo ultimó a Emiliano Zapata Salazar en Chinameca, Morelos, bajo las órdenes de Carranza.
Lo mismo podemos decir de Doroteo Arango (conocido como Francisco Villa en la clandestinidad y también apodado “el Centauro del Norte”) porque fue asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua en 1923, cuatro años después del asesinato de (Emiliano Zapata) Salazar, de la misma forma en que Emiliano (Zapata) ya estaba aislado y debilitado por no tomar el poder junto a José (Doroteo Arango) Arámbula, terminó siendo presa de una emboscada que encabezaron Jesús Salas Barraza y Melitón Lozoya para darle el “tiro de gracia”, pero los autores intelectuales de este asesinato fueron Obregón y Elías Calles.
Si bien no hacemos carnaval de los asesinatos de Villa y Zapata, tampoco vamos llorar como magdalenas esas bajas, en todo caso debemos analizar de manera objetiva a ambas figuras, donde son producto del capitalismo atrasado con marcados remanentes precapitalistas (feudales, esclavistas y comunistas primitivos) que estaba a merced de la supremacía de las superpotencias capitalistas (que estaban en vías de convertirse en imperialistas) estadounidense, inglesa, francesa y alemana, por ende en ese contexto proliferaban concepciones atrasadas como el populismo, el socialismo-comunismo crítico-utópicos (premarxistas-leninistas), el anarquismo y el liberalismo (la tercera y cuarta no deben entenderse solo como ideologías de la pequeña y gran burguesía, sino como estilos de trabajo que exaltan el individualismo, el egoísmo, el caudillismo, el economicismo, el arribismo, el oportunismo y en casos extremos la reacción contrarrevolucionaria contra el proletariado). Tampoco se trata de echar un volado (águila o sol con el peso mexicano) de que Zapata era el “bueno” y Villa el “malo” o al revés, más bien los dos, nos demostraron el claro ejemplo de lo que no se debe asumir en la teoría y en la práctica. Zapata fue ingenuo en no identificar a tiempo las tretas de Madero y Carranza, además de su actitud caudillista que negaba la iniciativa de las masas, por su parte Villa fue presa de actitudes caciquiles y al igual que Emiliano, Francisco fue perdiendo legitimidad y credibilidad cuando incurrieron en el bandolerismo al estilo de los vaqueros del Viejo Oeste, pero nunca tuvieron la perspectiva de construir una alianza obrero-campesina, tampoco forjar una dirección revolucionaria depurada de elementos burgueses, terratenientes, proimperialistas, pusilánimes, oportunistas y vacilantes entre sus filas, estos hechos les afectó al grado de perder aceptación y su propia existencia. La violencia revolucionaria es legítima cuando se posee el consenso de las masas por medio de órganos de poder e insurrección opuestos a los del orden establecido, y además cuando las demás vías ya fueron agotadas (la lucha pacífica, legal y encubierta).
Por su parte los hermanos Flores Magón también fueron presas de actitudes aventureristas y radicalistas sin una base social que los respaldara, incluso asumieron actos espontaneístas que en lugar de acercar a las multitudes, las alejaban, y más considerando que su perspectiva anarquista es reaccionaria, no solo porque sirve a la burguesía en sus maniobras contrarrevolucionarias, sino porque es la vuelta de la historia hacia atrás, como los Bakunin y Kropotkin que planteaban redes de productores aislados como lo eran en el feudalismo, lo cual es imposible, porque la industria bajo el capitalismo descompone social y económicamente a los campesinos y artesanos hasta convertirlos en proletarios que no tengan más remedio que vender su fuerza de trabajo a los capitalistas para poder subsistir, ya para la época de la Revolución Industrial y sus efectos posteriores las fuerzas productivas ya desarrolladas en ese marco reclamaban relaciones de producción donde la industria, el comercio y la banca tenían que crecer mediante el saqueo, la explotación, la opresión y las guerras de rapiña.
3-El Partido Comunista Mexicano y su papel en la Revolución Mexicana.
Esta agrupación surgió 9 años después del estallido de la Revolución Mexicana y terminó adhiriéndose a la III Internacional Comunista o Komintern, lo cual no significó una actitud consecuente, al contrario, el PCM estuvo plagado de diversas tendencias como el trotskismo y el browderismo, dicha composición nunca fue determinante para impulsar un rumbo revolucionario a la revolución mexicana porque nunca pasó de ser una revolución democrático-burguesa a madurar en una revolución proletaria (también llamada revolución soviética, bolchevique, socialista o comunista), dicha situación de inconsecuencia llevó al PCM a pactar con Carranza en su momento, Luis Morones Negrete (Secretario de Industria, Comercio y Trabajo en el periodo de Elías Calles), sin olvidar que otra de sus alas colaboracionistas y pactistas respaldó a Obregón, lo cual de manera general el PCM se alineó al Estado burgués mexicano posrrevolucionario y de ese modo se demostró que nunca tuvo una perspectiva seria socialista-proletaria, comunista-científica, materialista dialéctica e histórica y mucho menos marxistas-leninista, al contrario, proliferaban elementos burgueses y pequeñoburguesas en las filas del PCM, lo cual no le queda mucho a deber con los actuales PCMML de corte maoísta-castroguevarista, el PCM actual con tendencias tercermundistas (sumisas al socialimperialismo ruso y chino) y el PPS browderista y promotor de políticas socialdemócratas-reformistas como las del capitalismo monopolista de Estado. Lo más pasable que hizo el PCM fue promover una campaña para entablar relaciones diplomáticas con la URSS, sin embargo, eso era una mera formalidad y nunca se tradujo esa iniciativa en una representación digna de la clase obrera mexicana contra las posiciones burgués-liberales y las de corte capitalista-revisionista.
4-Etapa posrrevolucionaria y lecciones que debe asumir el marxismo-engelsismo-leninismo-stalinismo-dimitrovismo-hoxhaísmo.
En este punto es imporante resaltar los siguientes aspectos:
I) Si bien la revolución mexicana nos aporta ricas experiencias de lucha que demuestran la posibilidad del levantamiento de las clases explotadas y oprimidas, en este periodo histórico y político resultó triunfadora la clase explotadora y opresora, es decir, los ricos o burgueses terminaron imponiendo en gran medida su proyecto de nación y sus intereses de clase, mientras por el lado de la clase obrera o los trabajadores solo pudieron conseguir algunas reivindicaciones como el derecho a la educación (artículo 3° constitucional), la libertad de manifestación (artículo 6°), la separación de la Iglesia del Estado (que si bien ya existía en la Constitución Juarista de 1857, se retoma en la Carta Magna Carrancista de 1917 en el artículo 24), el derecho de ser elegido (artículo 38) y a elegir tanto a los representantes populares junto la forma de gobierno que “mejor le convenga” al “pueblo” (artículo 39), el derecho al trabajo (artículo 123 con todas las garantías que se amplían también la Ley Federal del Trabajo), lo cual debe reconocerse, pero no es suficiente porque solo paliaron la explotación y opresión, en lugar de que el proletariado asumiera como clase dominante e impusiera su sello de clase en el rumbo del país, incluso estas reivindicaciones logradas con el paso del tiempo en el régimen posrrevolucionario sirvieron para corporativizar y desmovilizar la organización de los obreros, los campesinos y las masas populares, lo cual fue un sueño hecho realidad para la burguesía cuando Fidel Velázquez y sus correligionarios fundaron las centrales como la CTM (Confederación de Trabajadores de México), CNC (Confederación Nacional de Campesinos), la CNOP (la Confederación Nacional de Organizaciones Populares) y el SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), dicha situación debilitó notoriamente la independencia política e ideológica de los trabajadores y sometió a la mayoría a un severo control de la patronal por medio de su fiel aristrocracia obrera (supervisores, gerentes y altos ejecutivos de las grandes empresas), y aquellos que se opusieran a afiliarse a estos sindicatos y acatar la línea oficial era severamente reprimido por el Estado burgués mexicano posrrevolucionario sin piedad alguna, incluso hasta podía costarles la vida, dicha situación se agudizó porque la oligarquía necesitaba un periodo de “pacificación” (entiéndase esto como docilidad de las masas) para impulsar la nueva etapa de reproducción y acumulación de capital interno en México,y el hecho de que se aplicaran medidas de corte keynesiano y kaleckista no cambia nada porque sigue siendo la propiedad privada de los medios de producción el motor del sistema, la única diferencia radica en que el Estado administra las empresas privadas “declaradas en bancarrota” y crea otras de carácter público (como Pemex, CFE, etc.) para que los oligarcas adquirieran puestos estratégicos en la administración pública y a cambio los presidentes junto con su gabinete se hacían de acciones tanto de las empresas públicas como privadas a cambio de implementar medidas como una política fiscal laxa, la entrega de materias primas baratas, “flexibilización laboral” (garantías para que los empleadores impusieran jornadas, salarios, horarios y ritmos de trabajo que no pongan en riesgo las tasas de plusvalía y de ganancia de sus corporaciones).
II) Esta etapa posrrevolucionaria fue una de las más complicadas para la construcción del partido marxista-leninista, más considerando que el grueso importante de las masas proletarias, campesinas, semiproletarias y populares estaban controladas por medio de los sindicatos burgueses, amarillos, blancos o patronales (en México se le dicen charros por Jesús Díaz de León que además de operar de manera facciosa y corrupta los sindicatos era fanático de la charrería), dicha situación terminó desencadenando que elementos burgueses y pequeñoburgueses engrosaran las filas del PCM y el PPS, pero no bajo una perspectiva del socialismo proletario ni del comunismo científico, sino mediante un eclecticismo que provocó actitudes volubles e inestables entre sus militantes, donde merece la pena resaltarse el perfil trotskista en su momento de Frida Khalo, Diego Rivera y José Revueltas, mientras Lombardo Toledano asumía un enfoque browderista, donde el elemento más avanzado fue David Alfaro Siqueiros que se opuso al trotskismo y al anarquismo por la esencia burgués-contrarrevolucionaria de ambas tendencias, sin embargo, David nunca fue capaz de cualificar una militancia monolítica y con un programa de lucha claro que evitara la proliferación de otras tendencias revisionistas y desviacionistas como el jruschovismo, el maoísmo, el castroguevarismo y el eurocomunismo, esta última fue la tendencia que prevaleció al interior del PCM y el PSUM (Partido Socialista Unificado de México) y el esfuerzo más elevado política e ideológicamente fueron los primeros años del Partido Comunista de México (marxista-leninista) cuando Sergio Barrios (Agustín García Martínez era su nombre como civil) y sus camaradas de manera fugaz contuvieron las tendencias desviacionistas permanentistas (trotskistas), tercermundistas (maoístas), foquistas-putschistas (castristas-guevaristas), coexistenciapacifistas (browderistas), centralismo-burocratistas (jruschovistas-brezhnevistas) y parlamentario-conciliacionistas (eurocomunistas), sin embargo, como ya bien lo señaló Gabriel Robledo Esparza se impuso un ala liberal que criticaba el maoísmo pero lo asumía en la vía de los hechos al interior del PCMML, lo cual se refleja en una falta de rendición transparente de cuentas, estructuras y trabajos políticos fantasma, el ocultamiento de actas y documentos, así como una política de un partido de masas, cuando la táctica es entre las masas y el partido es de cuadros, este ambiente era propicio para no ejercer la autocrítica correctiva y además era una señal del temor que tenían a expresar sus diferencias con otras organizaciones sociales porque les pesaba que los tacharan de “dogmáticos” y “ortodoxos”, algo que hasta la fecha los persigue.
III) No importa si el régimen burgués actual sea derechista, fascista, nazista, conservador izquierdista, socialdemócrata, reformista, populista, revisionista o liberal, y lo decimos porque la lógica oportunista de los capitalistas en México es muy clara, mientras no se hayan atrevido a superar el marco burgués todo es reivindicable, por muy inconsecuente y voluble que haya sido, por eso sin importar si es el PRI, PAN, PRD o Morena el partido que dirija el Estado burgués (lo cual se refleja en los espacios de instrucción escolar donde la Secretaría de Educación Pública-SEP sigue difundiendo la misma basura sentimentalista e idealista de una historia distorsionada desde la óptica oficialista en sus contenidos impresos y electrónicos), reivindican a los hermanos Flores Magón, los Emiliano Zapata, los Francisco Villa, y otras figuras combativas de la Revolución Mexicana, porque nunca sirvieron sirvieron al proletariado, y en el periodo posrrevolucionario todo es pasable, los Cárdenas, los Lombardo Toledano, las Kahlo, los Rivera, los Revueltas, los Carrillo Puerto, pero no David Alfaro Siqueiros y en la recta final del periodo preneoliberal (del Estado benefactor o de bienestar, el modelo keynesista-kaleckista o como decimos científicamente hablando el Capitalismo Monopolista de Estado) nunca se reivindicó por la parte oficial a Agustín García Martínez (Sergio Barrios como se le conocía en la clandestinidad militante), porque con todos sus errores y sus limitaciones, David Alfaro Siqueiros y Sergio Barrios asumieron posiciones más consecuentes y con una línea independiente, sin embargo, sucumbieron política e ideológicamente hablando porque los procesos que dirigieron dependieron excesivamente de la dirección que ellos asumieron y esa autocrítica debemos emitirnos los actuales marxistas-engelsistas-leninistas-stalinistas-dimitrovistas-hoxhaístas, no solo se trata de culpar a la burguesía capitalista y a los revisionistas, también debemos corregir nuestros errores y volvernos más contundentes cuando tengamos aciertos, por eso debemos reconocer “para bien” y “para mal” (sin caer en dicotomías moralizantes) el impacto de las acciones que hemos asumido y por qué no hemos impactado o no hemos estado presentes en algunas coyunturas o procesos, y no porque seamos los tataranietos de Marx y Engels, o los bisnietos de Lenin y Stalin o los nietos de Dimitrov y Hoxha, ni mucho menos porque tengamos más de cien años de vida (cuando es muy raro alcanzar la centuria o el siglo de existencia individual en esta época), sino porque las acciones correctas e incorrectas son también nuestra responsabilidad para estudiarlas, aprender del pasado y el presente para que no sigamos cometiendo esos errores en los principios en el futuro, por eso Acción Antirrevisionista y quienes integramos dicha organización tenemos la obligación de autosuperarnos para ser un referente digno que se gane la confianza de la clase obrera mexicana en miras a conformar un partido marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitrovista-hoxhaísta o socialista-proletario-comunista-científico que sea un contrapeso serio contra las organizaciones y partidos del bloque revisionista (donde están inmersos el PCMML, el FPR, la UJRM, la UTE, la UGTM, la CMAP, la Unidad Cívica Felipe Carrillo Puerto, la FECSM, la CNTE, el STRM, el SME, y otros referentes que asumen eclecticismos propios de sus pugnas interburguesas e interpequeñoburguesas al interior de sus filas, donde una pandilla se impone violentamente sobre las demás o se alternan mutuamente de manera pactada), sin embargo, la lucha también trasciende en el plano internacional porque aspiramos a impulsar una Nueva Internacional Marxista-Engelsista-Leninista-Stalinista-Dimitrovista-Hoxhaísta o la V Internacional del Socialismo Proletario-Comunismo Científico, que además de luchar por la construcción del socialismo proletario, el Estado de dictadura proletaria, la propiedad social de los medios de producción, la desaparición del Estado y las clases sociales hacia la propiedad colectiva de los medios de producción que garanticen definitivamente que no vuelva la explotación ni opresión del capitalismo con su Estado burgués y su propiedad privada, también aspiramos a la destrucción del imperialismo, no importa si es el estadounidense, canadiense, inglés, francés, alemán, español, árabe, turco, iraní, indio (de la India), chino, ruso, coreano o japonés, por eso además de repudiar y combatir a los regímenes burgués-reaccionarios (satélites del imperialismo estadounidense) de El Salvador, Ecuador, Argentina, Perú, Australia, Polonia, Ucrania, Israel, Marruecos, Siria, Bélgica, Italia, etc., tampoco debemos cegarnos por los de tipo burgués-revisionista (apéndices del imperialismo ruso-chino o sino-ruso) como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Colombia, Chile, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Palestina, Afganistán, Sudáfrica, Corea del Norte, Hungría, Serbia, Palestina, Bielorrusia, Egipto, Pakistán, Etiopía, Burkina Fasso, Nigeria, Kazajistán, Vietnam, Tailandia, etc., en cambio, al nacionalismo burgués anteponemos el internacionalismo proletario porque independientemente de la nacionalidad, lengua, cultura o etnia de la clase obrera luchamos por la emancipación de nuestros hermanos de clase de todo el mundo sin excepción alguna contra nuestros enemigos de clase, lo cual es una labor inexorable para evitar desastres ambientales y una Tercera Guerra Mundial, los cuales amenazan a la humanidad con daños severos, tendiendo a ser irreversibles, por eso hoy más que nunca se requieren echar manos a la obra con la aplicación de la táctica del Frente Único Proletario, Frente Popular Antifascista y el Frente Antiimperialista, para acumular fuerzas en miras a que la Guerra Imperialista se convierta en Guerra Revolucionaria, para que el orden del trabajo de una vez y para siempre la dictadura del capital.
Acción Antirrevisionista, a 20 de noviembre del 2025.
Para profundizar en otros procesos históricos y políticos de nuestro país invitamos a nuestros lectores que consulten los siguientes links:
15 y 16 de septiembre: ¿Día de la Independencia? ¿Realmente hay motivos para celebrar?
Comunicado de Acción Antirrevisionista por motivo del asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán; Carlos Manzo, quien fue asesinado el pasado 1 de noviembre del 2025
Posicionamiento del Colectivo Acción Antirevisionista sobre el asesinato de Carlos Manzo
CETEG-CNTE: Análisis de su composición pequeñoburguesa y su claudicación ante el régimen burgués en turno (periodo 2014-2023).
Ayotzinapa-FECSM: Crítica revisionista y autocrítica marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitroviats-hoxhaísta en el periodo 2014-2023
Posicionamiento ante las movilizaciones 15 de noviembre (generación Z)
¿Partido Comunista de México Marxista-Leninista?
¿Frente Popular Revolucionario? ¿Construyendo poder proletario?
Situación del proletariado en México
Crítica al revisionismo y autocrítica del marxismo-leninismo en México y en el mundo: Una primera aproximación. I Parte.
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