Ayotzinapa-FECSM: Crítica revisionista y autocrítica marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitroviats-hoxhaísta en el periodo 2014-2023

 



La Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa así como las demás normales rurales que están integradas en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), dónde también están inmersas el Tiripetío, El Mexe, El Saucillo, Mactumatzá, Tamazulapan, Teteles, entre otras, son producto del nacionalismo revolucionario porque Lázaro Cárdenas del Río decretó la fundación del normalismo junto con el reparto agrario que benefició a los campesinos, dichas medidas no tenían nada que ver con el socialismo proletario ni el comunismo científico (marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitrovista-hoxhaísta), al contrario el Capitalismo Monopolista de Estado (que en Occidente lo conocemos como keynesianismo, Estado benefactor o del bienestar) se vió forzado a tomar estas medidas porque requería de un proceso de acumulación y reproducción del capital "pacífico" en el que era necesario implementar medidas como el aumento al gasto social a servicios de salud, educación, electricidad, etc., combinado con un aumento del salario real de los trabajadores (para que incrementara su capacidad de consumo) y un control estatal de las empresas que fueron rescatadas con fondos públicos mientras se reponían los particulares, de este modo, la burguesía mexicana en complicidad con el trotskismo, el browderismo, el anarquismo y el lombardotoledanismo sabotearon la unidad monolítica del proletariado y abonaron a la disolución de la Sección Mexicana de la Tercera Internacional Comunista-Komintern.

Por ende, bajo ese contexto siguió operando la propiedad privada de los medios de producción, la diferencia radica en que era un capitalista colectivo el que tomaba decisiones, es decir, los oligarcas poseían una influencia muy marcada en los cargos públicos y a cambio los presidentes así como sus subordinados se convirtieron en accionistas de empresas.

Una vez dicho lo anterior, es pertinente señalar, que este modelo de acumulación fue necesario, no solo en México, sino en los países capitalistas de ese entonces porque venían saliendo de una severa crisis de sobreproducción como lo fue la Gran Depresión en 1929 con la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York, mientras la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (marxista-engelsista-leninista-stalinista, para no confundirla con la época jruschovista-brezhnevista) crecía y se desarrollaba a ritmos acelerados porque no fue afectada por dicha recesión, al contrario, ya le estaba pisando los talones a las potencias capitalistas-imperialistas como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania y Japón (en este caso nos referimos al periodo previo a la Segunda Guerra Mundial, incluso algunos expertos señalan que la URSS a finales de los años cuarentas y principios de los cincuentas del siglo pasado superó a todas las potencias capitalistas-imperialistas, incluyendo a Estados Unidos, donde este último solo era superior en su gasto militar).

En ese sentido los países capitalistas se vieron en la penosa necesidad de corporativizar el movimiento obrero, campesino y popular, mediante sindicatos o centrales amarillas o blancas, acá en México a eso se le conoce como los sindicatos charros porque aquel que incurrían en vicios de corrupción y servillismo patronal tenía como "hobby" la charrería(Alfonso Ochoa Partida). De ese modo el régimen posrrevolucionario en México premiaba a los dóciles y esquiroles, mientras reprimía, encarcelaba, perseguía y mataba a los críticos e independientes, penosamente el Estado burgués arrasaba con una resistencia carente de perspectiva, cohesión, planificación y disciplina militantes. Los mal llamados partidos comunistas, socialistas, proletarios o marxistas-leninistas de ese entonces eran en realidad minorías burguesas y pequeñoburguesas que por su arrogancia y pedantería naturales eran incapaces de atraer a la clase obrera, pero además de eso sujetos como Frida Khalo, Diego Rivera, Vicente Lombardo Toledano y José Revueltas asumían una labor escisionista y oportunista porque además de dividir se iban con el mejor postor una vez que los incluían en nóminas tanto de los gobiernos (precardenistas y poscardenistas) en turno como los propietarios privados (como los Ford, los Rockefeller, los Rotschield, los Morgan, y en medios corporativos de comunicación los Hearst o los Conquest), de tal manera que sus trazos ya sea en pluma o pincel, cumplieran la función de disociar el marxismo-leninismo del movimiento obrero y viceversa.

Bajo ese tenor, los normalistas tenían sus propios estandartes que si bien no se pueden catalogar de revisionistas, fueron cercanos al magonismo, el villismo y el zapatismo, es decir, los preleninistas que eran muy apegados al anarquismo y el populismo ruso, dónde no reconocían la necesidad del papel dirigente del proletariado en la lucha decisiva contra el capitalismo y la burguesía, mucho menos planteaban la necesidad de superar el modo de producción capitalista, al contrario, solo querían reformarlo y democratizarlo al más puro estilo liberal con medidas de reparto agrario, créditos para proyectos productivos, así como pequeñas y medianas empresas agrícolas, lo cual es contraproducente porque dicha situación engendra burguesía y capitalismo, y además en la medida que el sistema capitalista se consolida el campesinado es una clase descendente, es decir, no crece, al contrario, decrece y no solo lo decimos aritméticamente hablando, sino que también pierde protagonismo y solo será revolucionario el campesinado pobre si asume una alianza estratégica con el proletariado y bajo la dirección de este último, por lo tanto, tampoco es factible que se regrese al feudalismo dónde proliferaban los campesinos siervos y los artesanos organizados en gremios, porque la rueda de la historia va hacia adelante y no hacia atrás, es decir, con el grado de desarrollo de las fuerzas productivas (ciencia, tecnología, aprovechamiento de la naturaleza y combinado con formas de organización del trabajo más eficientes) requieren una compaginación con nuevas relaciones de producción (la forma en que los hombres se relacionan entre sí para producir, donde la gran industria mecanizada vuelve obsoleta la manufactura y los talleres artesanales en gremios, los cuales ya no satisfacen las demandas del mercado mundial, y por ello se requiere una producción de más mercancías y en el menor tiempo posible), es por eso, que era inútil quemar fábricas y destruir máquinas, más bien de lo que se trata es de socializar los medios de producción (fábricas, máquinas industriales, talleres, minas, redes de transporte y de comunicación, etc., los cuales se les expropiarán a la burguesía sin indemnización) bajo la administración de un Estado de dictadura proletaria (donde se cumpla a cabalidad la construcción y consolidación del socialismo proletario, como una primera fase rumbo al comunismo científico, ésta última es la sociedad sin clases sociales, sin Estado y con la plena colectivización de los medios de producción, que son para el goce de toda la sociedad junto con las riquezas que estos generan). Por ende, ese atraso político del gremio normalista también corresponde con el atraso económico del capitalismo mexicano porque todavía no se ha alcanzado el grado de que se desarrollen las condiciones subjetivas (adquisición de conciencia de clase por medio de un partido marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitrovista-hoxhaísta) junto con las condiciones objetivas (aumento de la pobreza, miseria, desempleo, explotación, inflación, opresión, depreciación del salario, hambre, etc.).

Ante tal panorama que se ha descrito en las líneas anteriores también merece la pena resaltarse que en periodos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las posiciones maoístas, jruschovistas, trotskistas, luxemburguistas, gramcistas, mariateguistas, del revisionismo del siglo XXI, eurocomunistas y castroguevaristas influyeron notoriamente en diversos movimientos como el de el Asalto a Cuartel Madera dirigido por Misael Nuñez Acosta y Arturo Gámiz, el movimiento por la autonomía del Colegio del Estado que dió lugar posteriormente a la Universidad Autónoma de Guerrero, el movimiento del 68, el Halconazo de 1971, las guerrillas de Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, la socialdemocracia reformista dirigida por Cuauhtémoc Cárdenas en el PRD (Partido de la Revolución Democrática), el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Ejército Revolucionario Popular Independiente (ERPI), el Ejército Popular Revolucionario, el cretinismo parlamentario de Othón Salazar, el oportunismo de Morena, entre otros procesos, se han distinguido por tener este eclecticismo de tendencias, lo cual ha generado un severo grado de confusión y letargo entre las masas, a tal grado de que ni siquiera sabe distinguir el marxismo-engelsismo-leninismo-stalinismo-dimitrovismo-hoxhaísmo del revisionismo, incluso ubican de manera errónea el sujeto revolucionario en clases o sectores que son reaccionarios y conservadores, como lo es el campesinado, el estudiantado, el ejército, los pueblos originarios, y de ese modo los históricos movimientos sociales a los cuales habría que añadir el normalismo rural de la FECSM, también es presa de esta falta de claridad, lo cual se refleja en el capitulacionismo socialdemócrata y reformista (a favor del cuatroteísmo) con sujetos como Vidulfo Rosales, Manuel Vázquez Arellano y Felipe de la Cruz, el castroguevarismo se avivó en sujetos como Mario Zamora Maldonado (fuera del normalismo pero cercanos a esa perspectiva estaban inmersos Arnulfo Cerón Soriano y Antonio Vivar Díaz), el maoísmo en Manuel Olivares, el trotskismo en figuras como "Malboro" y el cabañismo-vazquezismo en individuos como "Marquelia", dicho cóctel político-ideológico como lo que se ha visto con Sendero Luminoso en Perú, el ERI en Irlanda, el ETA en España, RAF en Alemania Occidental, las FARC-EP en Colombia y otras guerrillas, de ser abiertamente espontaneístas y radicalistas terminaron alineándose al régimen oficial en sus respectivos países, dicha dinámica también aplica para nuestro país porque el aventurerismo y el revolucionarismo tarde o temprano se alineó a la socialdemocracia reformista en lo general, en lo particular, eso se puede ver con figuras como Nestora Salgado y Bruno Plácido que ocultaban su oportunismo y arribismo por medio de las armas, en cambio figuras como Nicolás Chávez y Napoleón Gómez Urrutia, si bien nunca asumieron el papel armado, jugaron un servicio perfecto como informantes y mercenarios que traficaron con el movimiento obrero, campesino y popular, pero no todo es culpa de estos dirigentes arribistas y oportunistas, también las bases han asumido un papel pasivo y cómodo en no denunciar ni combatir estas prácticas y mucho menos a quienes las perpetran, lo cual es además de grave, lamentable porque solo se han limitado a recibir dádivas.

En ese sentido, en las normales rurales operan abiertamente los policías, militares y agentes de inteligencia, los cuales, empiezan a apoderarse de diversas estructuras, entre ellas las del Comité Estudiantil, sin olvidar sus respectivas comisiones como las de prensa, finanzas y relaciones exteriores, en el que presionan y chantajean a los auténticos matriculados para que acepten prácticas turbias como el consumo de estupefacientes y alcohol en las instalaciones de las normales rurales, ni se diga el tráfico sexual que se comete en las normales rurales donde solo hay alumnas (como Tamazulapan, Teteles y El Saucillo) y la especulación de productos de marcas comerciales que fueron sustraídos a los vehículos de empresas multinacionales (la toma de mercancías para revenderlas a precios más caros a los ya establecidos), por ende, se contradicen en la aplicación de la soberanía alimentaria mientras en una mano tienen sus Sabritas y en la otra su Coca-Cola.

La guerra psicológica es también una constante porque aplican las famosas "bienvenidas" los integrantes de los grados más altos a los de nuevo ingreso para que con esas agresiones físicas les inculquen tanto temor como docilidad, sin olvidar la aplicación de música con alto volumen para reventar a los rivales que no se ajustan a su hegemonía.

Ante la falta de un control selectivo (como método antiesquirol o antiinfiltración) de parte de los normalistas son presa fácil de la represión y el espionaje, pero además muchos de sus alumnos terminan desertando para aspirar a cargos públicos, ser becados en escuelas privadas y de ese modo su lucha gremialista una vez ejerciendo su papel de maestro consiste en buscar lugares preferenciales en las ciudades, mejor si es cerca de sus domicilios, lo cual rompe con la esencia del maestro rural que se relaciona con las comunidades y sus necesidades más sentidas, de ese modo prolifera el individualismo, el egoísmo, la envidia y la competencia desleal, porque no tienen una visión colectiva ni de colaboración recíproca, en ese sentido no son socialistas, comunistas, proletarios ni marxistas-leninistas auténticos, al contrario, son los futuros burgueses, terratenientes y pequeñoburgueses que viven del trabajo ajeno, del de la clase obrera y el campesinado, o dicho de manera más coloquial para que lo ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.

El tiro de gracia en un normalista rural es ser un futuro afiliado de la CETEG-CNTE, no solo porque compiten en cuanto a pobredumbre y bancarrota con el SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) oficial y de los charros, sino porque pervierten con su gremialismo y caudillismo a las nuevas generaciones en formación, y no todo es colaboracionismo pactado entre las distintas cuadrillas, también hay escenarios donde las camarillas incurren en riñas que no solo se limitan a las agresiones verbales o psicológicas, sino también a tensiones físicas propias de provocadores y rupturistas.

Históricamente Ayotzinapa y la CETEG han competido de forma insalubre por la dirección del movimiento social en Guerrero, incluso en el Encuentro Estatal de las Resistencias los normalistas no aceptaban la dirección de los cetegistas (dónde su secretario general que es Héctor Torres Solano asume una actitud renuente en "unificar" al magisterio "democrático"), y por ello terminaron aliándose con el CECOP de Marco Antonio Suástegui y la fracción magisterial de Walter Añorve, de este modo, se generaba una fractura seria que agudizó la división del movimiento social guerrerense.

Pero la culpa no solo de es de Ayotzinapa, también la CETEG de Antonia Morales y Adriana Catarino quería asumir actitudes hegemonistas cuando no les correspondía en la Asamblea Nacional Popular de Ayotzinapa, incluso, al no lograr un consenso inmaduramente se retiraron de dicho recinto, de este modo, no solo se distanciaron, también fueron culpables estas dos dirigentes junto con Reyes Ramos Guerrero de provocar una de las escisiones más severas en la historia de la CETEG, la cual está por debajo solo de la división de 1991 y la del 2001.

A modo de conclusión, no estamos justificando la represión ni persecución contra los normalistas, mucho menos las desapariciones forzadas ni los asesinatos que han padecido, al contrario, emitimos nuestra solidaridad en su debido tiempo dentro del bloque amplio de organizaciones sociales, ni tampoco usamos la denominación peyorativa de "ayotzinapos" para referirnos a los de la Normal Rural "Raúl Isidro Burgos", mucho menos estamos diciendo que son delincuentes o vándalos, más bien, estamos emitiendo una crítica seria y justa desde la óptica del marxismo-engelsismo-leninismo-stalinismo-dimitrovismo-hoxhaísmo, y en ese sentido queremos atraer a los obreros, campesinos, estudiantes y maestros que anhelan una organización consecuente, de tal manera que podamos crear un auténtico partido marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitroviats-hoxhaísta, que revierta radicalmente estos problemas porque muchos de los vicios políticos (gremialismo, caudillismo, economicismo, regionalismo, burocratismo, inmediatismo, etc.) arraigados en la lucha social fueron producto en su momento de nuestra apatía, conformismo, seguidismo, pusilanimidad, complicidad, ignorancia y atraso político-ideológico, en ese sentido asumimos la autocrítica e invitamos a los cuadros deseosos de cambio para que nos ayuden a mejorar nuestros aciertos y corregir nuestros errores, ante dicho panorama no toda la culpa es del capitalismo y sus agentes, sino también cuenta la seria demarcación que no hemos terminado de consumar en el marco de la lucha de clases actual contra la burguesía y los revisionistas de toda laya.

Acción Antirrevisionista, a 30 de septiembre del 2025.

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