A 154 años de la Comuna de París



“Últimamente, las palabras «dictadura del proletariado» han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado!” Friedrich Engels.     

                                                     

Un 18 de marzo, pero de 1871, detonó la Comuna de París, a 154 años de su estallido sigue ardiendo los corazones de los explotados y los oprimidos en su lucha constante por un mundo sin explotación, sin opresión, sin explotadores ni opresores.    

                                                         

Dicho suceso histórico pese a que fue severamente aplastado por la burguesía franco-prusiana nos aporta ricas experiencias, las cuales fueron profundamente retomadas por los comunistas rusos al grado de lograr la primera revolución socialista triunfante en el mundo (de octubre de 1917).            

                                                                                                               De todas esas experiencias podemos destacar las siguientes: a) Pese a que existía una guerra entre Francia y Prusia, ambos bandos de capitalistas nacionales se unieron porque sus intereses de clase se vieron amenazados y los versalleses aplastaron sin piedad a los comuneros ya que estos últimos carecieron de decisión para expropiar los bancos y el gran capital (que acapara de manera privada los medios de producción) que financiaron la contrarrevolución, b) Es posible la construcción de un gobierno obrero y es posible que funcione de forma óptima, algunos de sus impactos positivos fueron la implementación de un aparato de funcionarios que percibían el mismo salario de un obrero, los cuales todos eran revocables en función de su desempeño y la toma de decisiones era colectiva, tampoco debemos olvidar que la policía y el ejército comuneros abogaron por la seguridad de los trabajadores considerando que eran cuerpos armados integrados por parias, en lugar de ser unidades corruptibles al servicio de los oligarcas y los potentados, c) La Comuna reconoció el valioso papel desempeñado por las mujeres trabajadoras, a las cuales les concedió el derecho a voz y voto no solo en términos institucionales, también como una conquista real en el que jugaron un papel de primer orden en la defensa del primer ensayo de Estado democrático (que no alcanzó la senda del socialismo proletario-comunismo científico marxista-leninista, d) Las fábricas que estaban arruinadas fueron rescatadas por la Comuna para emplear a todos los obreros que necesitaban de un empleo y un ingreso para poder sufragar sus necesidades (incluso el trabajo nocturno fue abolido), sin omitir el hecho de que se anuló el pago de alquiler que mermaba a las masas populares, e) Se decretó la separación de la Iglesia y el Estado, f) Aunque este esfuerzo alcanzó su máxima plenitud en la capital francesa, no se restringió a dicho marco geográfico, también contagió a los pueblos de Lyon, Saint-Étienne y Marsella de tal modo que se sublevaron fugazmente, g) la I Internacional (o Asociación Internacional de Trabajadores) emitió una importante solidaridad a esta legítima toma del poder obrero, no solo mediante comunicados que elevaran su moral sino también con brigadas proletarias (que se sumaron al combate) de otros países que respaldaron el combate contra el poder burgués, incluyendo la muestra de internacionalismo proletario emitida por el Partido Socialdemócrata Alemán (representado en aquel entonces por el camarada August Bebel) que en el Parlamento asumió una posición consecuente en oposición a la guerra franco-prusiana propiciando la más profunda solidaridad en la lucha por una paz sólida entre los proletarios franceses y alemanes.

                                             

Aunque la Comuna de París fue liquidada el 28 de mayo de 1871, nos enseña que no basta con destruir el Estado burgués ni democratizarlo, también se requiere convertirlo en un Estado de dictadura proletaria para que los sacrificios políticos y militares sean fructíferos, sin caer en las vacilaciones propias del reformismo, el socialdemocratismo, el populismo (electorero, sea de "izquierda" burguesa o "derecha" capitalista) y el cretinismo parlamentario, todas las revoluciones son autoritarias ya que una clase social se impondrá sobre otra, pero la revolución proletaria permite por primera vez en la historia que las mayorías dominan a las minorías, por consiguiente, el Estado burgués (donde la minoría oprime a la mayoría) es el que aspiramos a destruir para sustituirlo por un Estado proletario, este último es el que se extingue puesto que mientras se van superando las contradicciones de clase ya no hay necesidad de que exista el Estado donde no habrá una clase que reprima a otras.  


Es pertinente señalar que el marxismo-leninismo plantea a diferencia del anarquismo la destrucción del Estado burgués y la extinción del Estado proletario, cuando los anarquistas (llámense stirneristas, bakuninistas, proudhonistas, etc.) incurren en un espontaneísmo radicalista de que el Estado se destruye, sin tomar en cuenta que aún la clase obrera lo necesita para enfrentar a la burguesía para consolidar el socialismo-comunismo de tal modo que se evite la restauración capitalista-imperialista, por un lado, mientras por el otro valdría la pena ejercer la autocrítica porque las posiciones del marxismo eran débiles ante las demás tendencias premarxistas (anarquismo, socialismo utópico-pequeñoburgués y  comunismo burgués en sus variantes alemanas, inglesas o francesas) que ya estaban más arraigadas entre las masas francesas, por ende, no se pudo influir de manera más determinante en ese proceso, pero además el sectarismo, la pusilanimidad, el aislacionismo y el aventurerismo tanto de los blanquistas como de los proudhonistas contribuyeron a que la lucha práctica careciera de una perspectiva teórica solvente que canalizara adecuadamente dicha lucha de clases, he aquí la importancia de asumir una crítica seria de este proceso, sin satanizar ni idealizar.


                                                                                                          No cabe duda de que la solución de estas tareas políticas tienen su grado de complejidad y dificultad, sin embargo seguimos siendo optimistas cuando pretendemos implementar una disciplina férrea y un firmeza revolucionaria que nos permitan contribuir de la mejor manera posible a la victoria de las masas por su liberación, esto nos exige que bolchevicemos (donde con los actuales partidos que se dicen socialistas o comunistas, y que son en realidad revisionistas atraviesan el proceso opuesto: de menchevización, que en Occidente lo conocemos como oportunismo) nuestras filas partidarias y sovieticemos tanto al proletariado como a sus aliados estratégicos (campesinado pobre, semiproletariado, etc.), es decir, que funjan su papel de hacedores de la historia, ya que los partidos marxistas-leninistas y otros dirigentes naturales son meros instrumentos que facilitan dicho proceso, no obstante, las multitudes son quienes asumen el rol decisivo en la transformación radical de la sociedad que derrocará al capitalismo-imperialismo en pos del socialismo proletario y del comunismo científico, por ende esta conmemoración no es para folcloristas callejeros (lo cual es bastante común entre los castroguevaristas, maoístas, anarquistas, tercermundistas -panafricanistas y panarabistas al servicio del socialimperialismo ruso y chino) ni para que luzcan su pedantería los intelectualoides nefastos (especialmente los trotskistas, browderistas, gramcistas y revisionistas latinoamericanistas del siglo XXI), todo esto debe servir para que entendamos que solo podrá triunfar la causa proletaria depurando a los oportunistas y revisionistas de las filas con un partido que tenga dirección proletaria con bases proletarias, en lugar de mencheviques con dirección burguesa y bases pequeñoburguesas que en el caso de esto último ha causado un enorme daño a la perspectiva marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitrovista-hoxhaísta (porque de lo contrario no habrá revolución proletaria ni dictadura proletaria que conduzcan la transición del socialismo al comunismo, y mucho menos se alcanzará la propiedad social de los medios de producción para que la producción social coincida con una apropiación social donde las fuerzas productivas se dinamicen con las relaciones de producción recíprocas afines a esta lógica de planificación centralizada, en oposición a la anarquía de la producción que propicia las crisis de sobreproducción, desempleo, pobreza, hambre, explotación laboral y ambiental, etc.).


Acción Antirrevisionista, a 18 de marzo del 2025.

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