A 65 años de la Masacre de Chilpancingo seguimos exigiendo una reparación de daños

 



El 30 de diciembre, pero de 1960, se perpetró una matanza contra 19 personas que luchaban por la autonomía de la Universidad de Guerrero, dicha atrocidad se llevó a cabo bajo las órdenes de Caballero Aburto, que era gobernador de la entidad federativa en aquel entonces, y él ordenó al Ejército que dispararan sus cañones contra los manifestantes, dicha situación resultó contraproducente porque las masas se indignaron y se movilizaron para exigir la destitución de este mandatario, hasta que lo lograron junto con la desaparición de poderes.


De esta manera logró cimentarse la autonomía de la Universidad de Guerrero, lo cual implicó que personas de clase proletaria y campesina pudieran estudiar, algo que era impensable antes de 1960 porque la anterior denominación del Colegio del Estadio solo podían instruirse hijos de burgueses, caciques y terratenientes, dicha institución era elitista y conservadora porque era indiferente a las necesidades sociales.


Cuando la Universidad Autónoma de Guerrero adquirió esa denominación se convirtió en la vanguardia no solo del movimiento social, también lo fue en lo académico, político, económico, cultural, científico y tecnológico, e incluso asumió un compromiso serio y profesional con las necesidades sociales cuando acudían a las comunidades con las brigadas médicas, además de que implementaban proyectos productivos para que los habitantes de zonas con escasos recursos de tal modo que fuesen autosuficientes para que los medios que tuvieran a su disposición los produzcan con la finalidad de que su existencia se hiciera más sobrellevable.


El modelo de Universidad Pueblo se diluyó porque a nivel federal desmantelaron el techo financiero de la Universidad Autónoma de Guerrero, como una medida de presión y chantaje para que la Universidad Autónoma de Guerrero abandonase su compromiso social, penosamente los neoliberales lograron su cometido y esta institución que era del movimiento social así como la sociedad, pasó a ser un círculo elitista que se subordinó a los dictados de las cámaras empresariales al igual que de los grandes organismos financieros internacionales, que impusieron una instrucción privatizada y mercantilizada, a la cual muchas personas ya no pueden acceder, por eso asumimos una posición crítica contra las figuras entreguistas, colaboracionistas y pactistas como Javier Saldaña Almazán y José Alfredo Romero Olea, así como el resto de su camarilla que es sumisa a cualquier administración estatal y federal que se haga del poder, independientemente de que sean priístas, panistas, perredistas o morenistas.


Hacemos un llamado a la unidad de la clase obrera, del semiproletariado, del campesinado pobre, de las amas de casa, maestros, estudiantes, colonos, intelectuales, especialistas y profesionistas comprometidos con las causas sociales, para que luchemos por una transformación profunda y beneficiosa para las masas, no solo en la universidad, sino también fuera de ella, en la que no tengamos que soportar la explotación y la opresión, por eso estamos decididos a emprender una lucha de clases sin cesar y sin tregua contra los capitalistas, su Estado y su propiedad privada de los medios de producción, hasta alcanzar el socialismo proletario, el comunismo científico, la propiedad social y después colectiva de los medios de producción, junto con un Estado de dictadura proletaria como transición hacia la sociedad sin Estado ni clases sociales, donde el ser humano viva pleno y feliz, sin necesidad de solapar las lamentables desigualdades sociales que vivimos entre ricos y pobres, el desempleo, la precariedad, la crisis y otros fenómenos nefastos.


Por eso es importante que estemos organizados, disciplinados, puntuales, que no relajemos la disciplina ni la militancia, al contrario, debemos ser más firmes y decididos porque el enemigo de clase no descansa, y menos sabiendo el miedo que tiene de perder su posición y sus privilegios.


Acción Antirrevisionista, a 31 de diciembre del 2025.


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