Comunicado de Acción Antirrevisionista a 108 años del estallido de la primera revolución proletaria triunfante

 


El inicio de la insurrección soviético-bolchevique entre el 7 y 8 de noviembre de 1917 (para el calendario gregoriano, porque bajo el calendario juliano fue el 24 y 25 de octubre de ese mismo, por eso el nombre de Revolución de Octubre) tuvo lugar como un acontecimiento histórico trascendente, no solo porque fue un levantamiento armado como cualquier otro, de este movimiento se demostró que el capitalismo junto con su base, superestructura, la propiedad privada de los medios de producción y el Estado, podían ser superados y sustituidos, no por otro modo de producción explotador y opresor, al contrario, por el socialismo proletario (para diferenciarlo de las corriente utópico-pequeñoburguesas y burgués-revisionistas) que fue el sistema que le puso fin a la explotación del hombre por el hombre.

Si bien existió la opresión bajo el socialismo proletario, merece la pena aclararse, que el Estado de dictadura proletaria permitió por primera vez en la historia que la clase obrera se erigiera como clase dominante en alianza con el campesinado koljosiano (cooperativista) para combatir sin tregua la resistencia de la burguesía y los kulaks (terratenientes capitalistas), de ese modo la lucha de clases no se relajó, al contrario, se volvió más tensa y densa porque las clases explotadoras y opresoras estaban dispuestas a usar cualquier medio para restaurar el capitalismo, por eso financiaron a espías, saboteadores, liquidacionistas y mercenarios que activaron bombas en minas y fábricas, quemaron los campos colectivizados sin olvidar el asesinato masivo entre el pueblo soviético y las matanzas selectivas contra figuras como Gorky, Volodarsky, Uritsky, Kuibishev y Kirov, sin olvidar el atentado contra Lenin que deterioró severamente su integridad, en este sentido, los anarquistas, los eseristas, mencheviques, trotskistas, zinovievistas y bujarinistas jugaron un asqueroso y deplorable rol contrarrevolucionario como buenos agentes del gran capital que estaban dispuestos a lo que sea, incluso más que los propios capitalistas rusos e imperialistas extranjeros que los instigaron y financiaron.

Si bien no fue fácil ni simple, enfrentar este escenario, al contrario, fue lo más complejo y difícil, se debe considerar que no bastaba simplemente con desear las purgas contra los oportunistas, sino que también eso toma tiempo, eso implica que la polémica con ellos no solo es teórica ni individual, sino también colectiva y práctica, tampoco se podía darle importancia a ese detalle cuando la industrialización y la colectivización de la tierra demandaban muchas atenciones y soluciones, pero cuando era el momento, era necesario prepararse para el debate y la movilización de las fuerzas revolucionarias de tal manera que fuera contundente el desenmascaramiento de los desviacionistas.

En ese proceso, así como hubo aciertos, de igual modo, hubo errores, lo cual es algo normal dentro de los órganos colectivos, no solo del Estado Soviético sino también del Partido Comunista bolchevique de la Unión Soviética (antes se llamaba Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia), en ese sentido no satanizamos ni idealizamos esa etapa socialista, al contrario, debemos analizarla en su justa dimensión, si bien, el ajusticiamiento de Zinoviev y Bujarin fue justo por su colaboracionismo criminal con el Eje (Roma-Tokio-Berlín) así como la expulsión de Trotsky en las filas del PCUS y su futuro exilio, también debe reconocerse que se incurrió en una excesiva tolerancia y permisividad que tomó desprevenido al régimen bolchevique y que les dió la oportunidad de reagruparse para sus fines, estas evidencias señalan que Lenin y Stalin no fueron dictadores, paranoicos, autócratas y sanguinarios, al contrario, demoraron en tomar cartas en el asunto en cuestiones tan graves, de esta manera se desmiente la propaganda anticomunista rabiosa y proburguesa, otro dato importante que debe señalarse es que Stalin no fue el primero en proponer los gulags, sino que fue Lenin su primer promotor, y solo estaba presa en ellos una población no superior al 8% de lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas al poco tiempo de surgir hasta 1953, ya ni se diga los 100 millones de asesinados, cuando la población soviética en 1926 era de 150 millones de habitantes y para 1941 se incrementó a 190 millones, es decir, si realmente se dieron masacres con esa cantidad de víctimas habría una merma demográfica, pero fue todo lo contrario, hubo un crecimiento poblacional considerable. Alexandre Zinoviev reconoció que cuando lo capturaron por intentar armar un atentado para asesinar a Stalin que si lo fusilaban habría sido una condena justa para él, y solo fue encarcelado, por su parte Vladimir Karpov que fue otro ex-convicto del gulag reconoció que en la Rusia capitalista-imperialista actual si Vladimir Putin asumiera políticas y actitudes como las de Stalin se lograría un orden en dicho país. Recientemente se desclasificaron archivos de la CIA donde señalan que Stalin no era un dictador y que se sometía a un órgano colectivo, de igual manera, que el nivel de vida de la población soviética era digno.

Pasando a cuestiones económicas, después de superar el Comunismo de Guerra para resistir al intervencionismo capitalista-imperialista de dieciséis Estados y derrotarlos, era necesario aplicar las Nuevas Políticas Económicas (NEP) para garantizar la independencia y la solvencia internas, de tal manera que los Planes Quinquenales posteriormente concretaron esa base para adquirir niveles elevados de industrialización del país y la colectivización de la tierra, ambas con la técnica y demás mecanismos modernos, los cuales no podían faltar porque de ese modo se podría alcanzar y superar posteriormente los rendimientos de los países capitalistas (incluso la URSS logró superar a Estados Unidos, salvó en el ámbito militar, pero Alemania, Japón, Italia, Gran Bretaña y Francia les llevó una amplia ventaja), incluso se lograron erradicar en poco tiempo la pobreza, el desempleo, las crisis de sobreproducción, la prostitución, la mendicidad, la inflación, y estaban también en proceso de superarse fenómenos como el machismo, el analfabetismo, el alcoholismo, el crimen organizado, el oscurantismo, y un largo etcétera, de esta manera la URSS se convirtió en el país que más libros y periódicos vendía (en este parámetro no aplica la literatura decadente y consumista, mucho menos los contenidos sensacionalistas y corporativos), la jornada de trabajo más alta era de ocho horas por día, sin embargo para las actividades de alto riesgo eran de 5 y aún así tendía a disminuir la jornada laboral de las actividades de menor riesgo, servicios como el de salud y educación eran gratuitos, el transporte público, el alquiler y los bienes materiales (además de los de primera necesidad) si no eran gratuitos al menos disminuían drásticamente sus precios. El gasto en educación era del 10% del ingreso nacional, contra el 4% que destinaba Estados Unidos en esa misma área, para el año de 1950 y la esperanza de vida en la URSS subió de 34 a 70 años (poco más del doble).

Ahora bien, se debe demarcar correctamente que la experiencia socialista en la URSS fue de 1917 hasta 1953, porque después de la muerte de Stalin se hicieron del poder Nikita Jruschov y sus correligionarios, los cuales destruyeron el socialismo, la propiedad social de los medios de producción, el Estado de dictadura proletaria, sin olvidar la concordancia armónica y dinámica de las relaciones de producción (la forma en que se relacionan los hombres para producir, en el socialismo eran relaciones de colaboración reciprocas y basadas en la emulación) con las fuerzas productivas (la suma de los recursos naturales, con las formas de organización del trabajo más óptimas y acordes con los nuevos avances científico-tecnológicos que revolucionan las formas de producir los bienes materiales y servicios que la sociedad necesita), de este modo se reprivatizan los medios de producción, se restaura el Estado de dictadura burguesa, se rehabilitan los kulaks y la burocracia que dirige la economía, la política y la sociedad en la URSS se convierte en la nueva burguesía rusa. Este cambio no solo afectó a la Unión Soviética, también afectó a todo el bloque socialista que al poco tiempo terminaron siendo apéndices capitalistas-revisionistas Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Rumania y aunque Yugoslavia titoísta junto con China maoísta no aceptaban la supremacía socialimperialista de la Unión Soviética con los jruschovistas-brezhnevistas, asumían un colaboracionismo estrecho cuando se trataba de golpetear los pocos esfuerzos marxista-leninista que existían, sobre todo a la Albania Socialista y el Partido del Trabajo de Albania dirigido por Enver Hoxha, dónde también a esa cruzada se sumó la Cuba castroguevarista (la cual sirvió a las maniobras intervencionistas del socialimperialismo ruso en Mozambique, Angola, Libia, Argelia, Etiopía, Siria, Vietnam, etc.), dónde de manera directa e indirecta también participaban en esa cruzada antisocialista, anticomunista, antiproletaria, antibolchevique, antimaterialista, antidialéctica, antisoviética (no solo como gentilicio, sino como forma de poder estatal proletario) y antimarxista-leninista las potencias capitalistas-imperialistas tradicionales como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania Occidental y Japón.

Bajo ese tenor el peso de mantener la consecuencia marxista-leninista después de la muerte de Vladimir Ilich Uliánov Lenin, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili Stalin, Félix Dzherzhinksy, Mijail Kalinin, Yakov Sverdlov, Anna Pauker, Vasile Luca, Matyas Rakosi, Jozsef Revai, Wilhelm Pieck, Boleslaw Bierut, Hilary Minc, Klement Gottwald, Alexej Cepicka, Josef Horn, Vasil Kolarov, Valko Chervenkov, Georgi Dimitrov, recayó en Enver Hoxha con Albania socialista y el PTA, el PCEML con Elena Ódena (Benita Ganuza) y el PCAML con Ernst Aust, la responsabilidad de luchar de manera titánica contra el bloque occidental capitalista-imperialista-fascista-neocolonialista y el bloque oriental socialcapitalista-socialimperialista-socialfascista-socialrrevisionista, en ese sentido, fue, es y será una tarea demandante tanto física como mentalmente, no obstante, de este modo tan siquiera alcanzó para que el sistema socialista en Albania resistiera hasta 1985 con la muerte de Enver Hoxha, en ese tenor debemos asumir de manera autocrítica que por muy eminentes que eran las individualidades y heroicas que fueses los referentes soviético-bolcheviques, no por eso estuvieron exentos de excesos de confianza, una relajación en la disciplina y vigilancia revolucionarias, y en buena medida una excesiva dependencia de los dirigentes porque al sucumbir el representante más abnegado se sufrió una severa degeneración que favoreció la restauración capitalista.

Esto demuestra que penosamente el socialismo no cayó en el derrumbe del Muro de Berlín el 8 de noviembre de 1989 y tampoco con la disolución de la URSS el 25 de diciembre de 1991, sino que a esas alturas lo que pasó fue que se quitaron la careta revisionista los burgués-restauracionistas, por lo tanto, la restauración del capitalismo en Rusia no fue con el periodo de Gorbachov-Yeltsin, sino con Jruschov-Brezhnev, en Bulgaria fue con la Mladenov-Zhivkov, en Hungría con Varga-Nagy-Lukacs-Kadar, en Checoslovaquia con Novotny-Dubcek, en Alemania Oriental con Ulbricht-Honecker, en Polonia con Gomulka-Jaruzelsky y Alia en Albania, mientras que en Yugoslavia no hubo restauración del capitalismo porque ahí no se construyó el socialismo, al contrario cuando los titoístas mataron a Arso Jovanovic liquidaron toda posibilidad consecuente que simpatizara con la URSS marxista-engelsista-leninista-stalinista, lo mismo se puede decir de Kao Kang que fue ultimado por los maoístas en China y los kimilsungistas que en Corea del Norte asesinaron a Sergei Hegai (o Ho-Kai como se le conocía en la en dicha nación extremooriental).

Ahora bien, merece la pena señalarse que Warren Buffet, que es uno de los hombres más ricos del mundo reconoció la existencia de la lucha de clases y que su clase la está ganando (dicho concepto ni siquiera era reconocido por los neoliberales que también son capitalistas e imperialistas, pero eso es un golpe ideológico y político contra toda la concepción burguesa), por su parte Bill Gates reconoció que el socialismo es el único sistema que puede frenar el cambio climático y que el sector privado es un desastre (si bien se refería a la etapa de la Alemania Oriental capitalista-revisionista, sigue siendo una herida que sigue sangrando en los apologistas de los tecnócratas al servicio de la oligarquía financiera), en Rusia y el resto de las exrepúblicas soviéticas añoran el regreso del socialismo y la URSS un 80% de la población (aunque no sepan distinguir lo nocivo y nefasto que fue la época jruschovista-brezhnevista, pero sin asumir todavía un juicio ecuánime sobre la época marxista-engelsista-leninista-stalinista, eso mismo podemos decir de los demás países que pertenecían al bloque socialista, los cuales añoran esa etapa en más de un 60% de la población, que pese a no saber diferenciar la etapa de degeneración revisionista, el restauracionismo capitalista y la sumisión al socialimperialismo ruso o chino, según fuese el caso, ya es una victoria parcial qué tengan esa percepción), eso por un lado, por el otro, las figuras con mejor valoración positiva entre la población actual rusa son Lenin, Stalin y Dzherzhinksy, en cambio Trotsky, Jruschov y Gorbachov son los que peor valoración tienen, en ese tenor, Gorbachov reconoció en su momento que si existiera la URSS el mundo sería más estable y menos peligroso, lo cual es una hipocresía porque eso no le importó en su momento, Fukuyama también se vio forzado a reconocer que el socialismo es el único sistema donde desaparecen las crisis y que en el capitalismo eso no sucede (pese a que aseguró que el capitalismo era el "mejor mundo posible" con su "fin de la historia"). Hitler en su momento reconoció que no existía el hambre en la URSS, que tenía mejores espías que los alemanes y que los soviéticos ganarían la guerra antes de empezara la misma en sus diarios privados, mientras Winston Churchill reconoció que Stalin tenía una capacidad clarividente, política, militar y organizativa que superaba fácilmente la del mandatario inglés, donde además se ve forzado a admitir que era un imperialista al igua que sus aliados (a excepción de los soviéticos, se refería a los franceses, estadounidenses, italianos, alemanes y japoneses), sin olvidar la frase célebre donde alude a que Rusia era una tierra con arado y quedó equipada con la bomba atómica (donde si bien el arsenal militar de la URSS era vasto y sofisticado, era una superpotencia económica, científica, cultural, tecnológica, política, social e ideológica que benefició materialmente y espiritualmente a su población y una parte importante de la humanidad progresista, democrática, revolucionaria e internacionalista).

Si bien hemos dedicado vastas líneas a la época que dirigió Stalin, no es porque sea más importante que Lenin, sino porque a él le tocó dirigir después de la muerte de Lenin, en ese sentido, Vladimir Ilich Uliánov aportó de manera decisiva a enriquecer el marxismo con la implementación del bolchevismo como un estilo de trabajo creativo, disciplinado, dinámico y audaz, sin olvidar el desarrollo de los Soviets como órganos de poder, de toma colectiva de decisiones y de carácter insurreccional que posteriormente dió forma al poder estatal de dictadura proletaria, con un esquema más centralizado y funcional, a diferencia de lo que se propone la democracia burgués-liberal con su república que plantea tres poderes como lo son el judicial, ejecutivo y legislativo, los cuales entran en contradicción y riñas bajo el marco competitivo e individualista de las pugnas interburguesas. En ese sentido, así como Marx no era marxista, Lenin tampoco era leninista, pero el marxismo no solo es obra de Marx, también es de Engels pese a que ellos le llamaban socialismo proletario y comunismo científico a sus partes junto con las del materialismo dialéctico o dialéctica materialista y el materialismo histórico o la concepción materialista de la historia, por su parte el leninismo, no solo es obra de Lenin, también es la continuación consecuente de Stalin y las demás figuras que mencionamos en las líneas anteriores, de hecho el georgiano construyó el concepto de marxismo-leninismo asegurando que el leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y las revoluciones proletarias, la táctica de la revolución proletaria en lo general y la táctica de la dictadura del proletariado en lo particular, de este modo, el dirigente ruso consumó el proceso revolucionario porque continuó con la reivindicación del partido comunista soviético-bolchevique como parte de la propuesta que tenían los líderes alemanes de un partido proletario y una plataforma internacional que ampliara su alcance y solidaridad de clase, por eso la III Internacional Comunista-Komintern o Kominforn terminó siendo el justo sucesor de la Liga de los Comunistas y la I Internacional-AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), en todo la denominación de marxismo terminó siendo pertinente para que no se confundiera con las concepciones utópicas, criticistas, conservadoras, feudales, burguesas y pequeñoburguesas del socialismo-comunismo premarxista, preproletario y precientífico, en ese sentido, el leninismo también fue pertinente para que no se confundiera con las distintas variables del revisionismo como el bernsteinismo, el kautskysmo, el trotskismo, el bujarinismo y el zinovievismo, una vez señalado lo anterior, asumimos el concepto aunque tedioso y largo de marxismo-engelsismo-leninismo-stalinismo-dimitrovismo-hoxhaísmo porque en la actualidad cualquier organización y partido que se dice socialista, comunista, proletario y marxista-leninista, es presa de otras desviaciones como el jruschovismo-brezhnevismo, el maoísmo, el castroguevarismo, el titoísmo, el eurocomunismo, el revisionismo del siglo XXI o latinoamericanista, el browderismo, el panafricanismo, el panarabismo, el revisionismo camboyano o polpotismo, el revisionismo coreano o kimilsungismo, el revisionismo vietnamita o hochimihnismo, entre otras concepciones desviacionistas habidas y por haber, las cuales en realidad solo quieren desplazar el sector I de la burguesía (empresas que fabrican medios de producción como maquinarias industriales para la exportación) para que en su lugar se imponga el sector II capitalista (compañías que fabrican bienes de consumo para el mercado interno), de ese modo, no solo explotan al proletariado de su país, sino también al de otros países, mediante un capitalismo monopolista de Estado que estimula artificialmente su capacidad de consumo sin que superen la esclavitud asalariada, todo para que palien las crisis de sobreproducción que son inevitables en el capitalismo (sin importar si el modelo de acumulación es keynesiano o neoliberal, si es el capitalismo preimperialista o imperialista propiamente), estas medidas también se combinan con una corporativización severa del sector obrero, campesino, popular y sindical, dicho modelo de acumulación se confunde con el socialismo proletario y el comunismo científico, pero no viene ni al caso esa confusión porque el Estado sigue siendo burgués y también la propiedad privada de los medios de producción.

Hoy más que nunca sigue siendo vigente la lucha por el socialismo proletario, el comunismo científico, la revolución proletaria, la propiedad social y colectiva de los medios de producción, la desaparición de las clases sociales, la extinción del Estado, y todo lo que esto conlleva, pero para eso debemos librar una lucha sin tregua no solo contra la burguesía, los imperialistas, los liberales, neoliberales y los fascistas más recalcitrantes, sino contra los infiltrados y demagogos socialdemócratas, reformistas, populistas, izquierdistas, revisionistas, las feministas burguesas, los indigenistas pequeñoburgueses, y otras tendencias que se hacen pasar por plurales o abiertas, en realidad fungen como esquiroles y desestabilizadores porque su eclecticismo y oportunismo sabotea severamente la auténtica perspectiva marxista-engelsista-leninista-stalinista-dimitroviats-hoxhaísta, ejemplos hay muchos y los podemos identificar en partidos y organizaciones que sufren un serio declive como el Partido Comunista de México marxista-leninista (que no tiene nada de comunista ni marxista-leninista), el Frente Popular Revolucionario (que no tiene nada de frente, popular ni revolucionario), la Unión de la Juventud Revolucionaria de México (que no une nada, no concentra al grueso de la juventud, y las licuadoras son más revolucionarias que sus filas, mientras lo único mexicano que tienen es su nacionalismo burgués disfrazado de internacionalismo proletario), el Partido Popular Socialista (donde el pibe de barrio es más popular que está agrupación), el Partido Comunista Mexicano (que tiene más divisiones que un libro de matemáticas), ya ni se diga la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas (donde los partidos de fútbol tienen más obreros que estás agrupaciones revisionistas), la Coordinación Internacional de Organizaciones Revolucionarias (dónde lo único que coordinan son tertulias, orgías y fiestas donde proliferan vicios como el alcoholismo, la drogadicción y la prostitución) y el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (que si no encuentran sus artículos personales en su casa, mucho menos un rumbo claro), todos y cada uno de ellos son ejemplo, pero de lo que no se debe decir ni hacer, no son ejemplo de proletarización, al contrario, son una muestra de aburguesamiento, tampoco practican ni inspiran el bolchevismo, al contrario, ejercen y promueven el menchevismo, no reivindican el materialismo dialéctico e histórico, en vez de ello son presas de concepciones metafísicas e idealistas, y lo más importante, no son los Destacamentos de Vanguardia ni Estados Mayores, al contrario, son los apéndices y seguidistas de grupos con actitudes caudillistas, caciquiles, economicistas, gremialistas, arribistas, inmediatistas, entreguistas, capitulacionistas y pactistas que tarde o temprano diluyen la unidad que tanto dicen construir, y lo peor de todo es que, los partidos y organizaciones revisionistas son peor que las familias ricas tradicionalistas que en público "cuidan su imagen" y en privado se despedazan sus propios militantes hasta que llegan a "orientaciones colectivas", las cuales en realidad son treguas entre las distintas camarillas o cuadrillas que tienen intereses encontrados dentro de un peligroso y enfermizo juego de poder.

Pero no toda la culpa es de estos especímenes y sus respectivos engendros, también debemos reconocer que fuimos permisivos, nos quedamos callados, y en su momento fuimos también cómplices, pusilánimes y laxos, en este sentido aquí entra la autocrítica que debemos forzosamente realizarnos para no seguir cometiendo esos errores de principio, ya ni se diga que perdimos la lucha interna porque no teníamos la fuerza ni el respaldo para enfrentar estos vicios, además de que era una lucha desigual porque se aceptaban indisciplinas de sus allegados y las premiaban, en cambio, a los que fungimos un rol crítico y más digno fuimos tanto marginados como señalados injustamente, pero el miedo lo tienen ellos y no nosotros porque ahora estamos en la mejor disposición de enmendar nuestras fallas, además de que muy modestamente estamos empezando a ganar aceptación, caso contrario con los traidores de la clase obrera que están siendo repudiados e ignorados, y la misma perspectiva marxista-leninista los rechaza porque no saben soportar el peso teórico y práctico que esta implica tanto en su asimilación como su implementación, y si bien no nos asumimos los militantes de Acción Antirrevisionista como los descendientes de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov y Hoxha, ni mucho menos decimos que somos el Destacamento de Vanguardia y el Estado Mayor, hacemos un llamado a qué impulsemos una V Internacional no como continuación de la IV Internacional trotskista-liquidacionista ni de la II Internacional oportunista-revisionista, sino como continuadora de la I Internacional-AIT y la III Internacional Comunista-Komintern, o la Nueva Internacional Marxista-Engelsista-Leninista-Stalinista-Dimitrovista-Hoxhaísta y quizá como última opción llamarle la Internacional del Socialismo Proletario-Comunismo Científico, la cual más allá de eso convoque a la conformación de nuevos partidos y secciones tanto continentales como regionales dónde el punto cardinal sea liquidar tanto en la teoría como en la práctica las tendencias de la burguesía y la pequeña burguesía en la militancia, de tal manera que el proletariado dirija a cabalidad los juegos procesos revolucionarios atrayendo a su causa al campesinado pobre, al semiproletariado y en general a todas las masas trabajadoras, de este modo haremos el mejor homenaje a la revolución de Octubre de 1917, y no desde una posición burguesa ni pequeñoburguesa de arrogancia y pedantería que tanto daño han hecho de manera material y espiritual a la clase obrera.

"Ante la enfermedad del revisionismo, la medicina del marxismo-leninismo".

Acción Antirrevisionista, a 8 de noviembre del 2025.


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